Blade Runner 2049

Libremente adaptada del libro de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, hace 35 años vio la luz Blade Runner, dirigida por Ridley Scott y cuyo impacto en el panorama de la ciencia ficción y el cyberpunk es palpable e innegable. Ahora Denis Villenueve nos presenta Blade Runner 2049, digna continuación de su icónica predecesora.

La secuela no solo se consolida como una película sólida y de calidad, sino que expande el mundo y los planteamientos filosóficos y temáticos de la primera de una manera orgánica, siendo la evolución natural y esperada de la historia.

Si en Blade Runner nos preguntábamos qué significa ser humano, qué define o diferencia a un ser humano de un replicante, y si es posible considerarlos humanos si cumplen con esta definición, en Blade Runner 2049 ahora nos cuestionamos qué constituye la identidad. Es pasar del ¿qué soy? a ¿quién soy?.

La búsqueda de la identidad y el propósito de la vida; la diferencia de nacer o ser creado (biológico vs. artificial); qué es real y qué no lo es; la moral y la ética en la inteligencia artificial; libertad, revolución, esclavitud y sus roles en la sociedad. No exploraré de lleno los temas porque el público merece vivir la experiencia, descubrir estas preguntas y encontrar las respuestas por sí mismos y para sí mismos, algo que es arruinado por el sinfín de medios que solo buscan generar tráfico, aunado a una industria que ha maleducado en demasía a su público, acostumbrándolos a no pensar. Esa experiencia es parte de lo que convirtió a la original Blade Runner en la obra maestra imperfecta que es y una de las razones por la cual aún está presente en la mente del público.

En una era en el que la audiencia no gusta de ser retada intelectualmente y en la que la industria comete error tras error en su intento de crear franquicias y universos cinematográficos, Blade Runner 2049 nos recuerda cómo hacer una secuela respetando la obra original y expandiéndola siendo fiel a dicho origen. Además rectifica que Denis Villeneuve es una fuerza a tomar en cuenta, siendo uno de los directores más llamativos a través de una filmografía consistente y constante mejora.

Blade Runner 2049 y la exploración de la identidad

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