Coco

Mucho antes del estreno de Coco, durante toda su etapa promocional, había algo que no me dejaba a gusto de lo que veía. No era odio lo que sentía, pero sí una especie de alerta: presentía que el filme de Pixar estaría lleno de clichés, estereotipos y chistes fáciles sobre “mexicanos” y que eso, inevitablemente, me llevaría a odiarla. El fin de semana de su estreno en salas comerciales, tuve la oportunidad de ver Coco y comprobar el error en el que estaba.

Sí, hay algunos chistes de ese tipo (la chancla), y hay algunos personajes que hubiera preferido no fueran incluidos (¡ya dejen de poner a Frida Kahlo en todo lo que sea de México, por favor!) pero en general todo en Coco es realmente una carta de amor y respeto a nuestra cultura e identidad.

Si bien el recibimiento del filme ha sido positivo en lo general, hay algunas voces críticas que se hacen escuchar. Hoy simplemente quiero responder a algunos de ellos (y dialogar con los que no estén de acuerdo, ¿por qué no?).

Hay quienes critican que se eligiera una locación rural para la historia en lugar de una ciudad, señalando que “siempre se nos pinta así”, pero ignorando el hecho de que, en realidad, hay una gran cantidad de pueblos similares en nuestro país (tal vez viajar un poco por el país les caería bien).

Hay quienes critican el hecho de estar viendo el punto de vista de Estados Unidos sobre una celebración mexicana, ante lo cual no veo el problema si se realizó una investigación lo suficientemente exhaustiva para que la representación en la pantalla no sea malinformada, y por cierto, presentada de manera creativa y digerible para quienes por no ser mexicanos todo el concepto del “Día de Muertos” es totalmente ajeno e incluso ilógico para su realidad.

Hay quienes critican el hecho de que hay otras películas de manufactura nacional con la misma temática, y argumentan la falta de apoyo. Sin menospreciar el esfuerzo y el trabajo de quienes participan en estos proyectos, me parece que quienes sueltan este argumento desconocen o intencionalmente ignoran que la “industria” de nuestro país no es precisamente destacada por su calidad. (Aunque comprendo, eso sí, la frustración por parte de dichos creadores ante la posible y probable negativa de financiamiento debido a la proximidad del estreno de Coco).

Hay quienes critican la existencia de una aduana para conectar el mundo de los muertos con el de los vivos, al señalar que hay un mensaje subliminal de índole político respecto a la política migratoria estadounidense. Inconscientemente, tal vez; conscientemente, lo dudo al no ir acorde al discurso de la historia. (Aunque la letra de Recuérdame… ustedes opinarán, yo no creo que sea el caso).

No, Coco no es perfecta, no es mexicana, no es compleja en su trama y sigue la fórmula ya perfeccionada de Pixar. Pero sí ha logrado resonar con las emociones y las experiencias de la audiencia, y al final sigue siendo una historia bien contada y que cumple su objetivo de llevar incluso al más reprimido espectador hasta las lágrimas.

PD. Tanto discurso en defensa de tradiciones mexicanas, y el INAH señaló que tal vez ni mexicanas son.

PD2. Para quienes defienden el cortometraje de Frozen/Olaf que precede a Coco con el argumento de que “es para niños”, les recuerdo que los niños no están tarados y también merecen contenido de calidad.

Coco y México: ¿Amor o lucro?
Etiquetado en:                    

¿Qué te pareció?