Coherence

Con un planteamiento que recuerda en parte a Primer, de Shane Carruth y al episodio “The Monsters are due on Maple Street” de The Twilight Zone, con un conflicto en momentos similar al de El ángel exterminador de Luis Buñuel, y evocando sensaciones similares a Melancholia de Lars von Trier, Coherence es un filme independiente de ciencia ficción, que conforme va desarrollándose va envolviendo al espectador, y cuyos giros narrativos no solo hacen que uno se pregunte sobre lo que está viendo en pantalla, sino que también comience a cuestionarse sobre su propia vida.

En la noche en que se avista un cometa, un grupo de ocho amigos se reúnen para una cena casual. Tenemos a Em (Emily Baldoni), preocupada por una decisión importante que debe tomar con su esposo Kevin (Maury Sterling) e incómoda por la presencia de Laurie (Lauren Maher), una ex novia de su marido. Los anfitriones son Lee (Lorene Scafaria) y Mike (Nicholas Brendon), actor de televisión que protagonizó Roswell (referencia inventada como un in-joke solamente, en la vida real no fue así). Están presentes Amir (Alex Manugian), el académico Hugh (Hugo Armstrong) y su esposa de tendencias new-age, Beth (Elizabeth Gracen).

Durante la cena surgen varias conversaciones, incluyendo algunas anécdotas extrañas de sucesos que involucraban el paso de un cometa en 1923. Repentinamente ocurre un apagón, y debido a que la mayoría de los celulares se habían quebrado, aparentemente a efecto del cometa, Hugh y Amir deciden ir a la única casa que aún cuenta con electricidad para que el primero pueda comunicarse con su hermano (quien le había advertido que si algo extraño sucedía, que le avisara inmediatamente). Es a partir de aquí cuando todo empieza a tornarse confuso tanto para los personajes como para el espectador.

Sin entrar en más detalles sobre la historia (y suponiendo que quien está leyendo este artículo ya ha visto el filme), Coherence nos enreda en una situación donde los involucrados descubren que hay diferentes realidades en las que existen otras versiones de ellos mismos, y que por alguna razón sin explicación, se están mezclando accidentalmente unos con otros.

Aunque en ciertos momentos se introducen elementos en la trama que buscan explicar el fenómeno que ocurre, como la descripción del Gato de Schrödinger, el enfoque no está en las causas ni en la plausibilidad científica de lo sucedido, sino en los personajes involucrados, su forma de reaccionar ante tales circunstancias y el cuestionamiento de algunos (particularmente Mike y Em) sobre la realidad de ellos mismos y sus contrapartes.

CoherenceAutocuestionamiento y acercamiento a nuestra realidad:
Aprovechándose de la situación que James Ward Byrkit nos presenta, los personajes involucrados tienen la oportunidad de conocer versiones alternas de ellos. En cada una de las realidades, aunque siguen siendo la misma persona, sus situaciones difieren por pequeñas variaciones en las decisiones y acciones que van tomando, lo que invita a cuestionarse sobre las infinitas posibilidades en las que podríamos haber terminado si hubiéramos tomado alguna decisión diferente.

Algunos personajes difieren muy poco, en gran parte por sus personalidades y por no haber estado involucrados en situaciones tan riesgosas como algunos de los otros que estamos viendo en pantalla. Por el contrario, otros tienen cambios en sus actitudes y conductas muy marcados. Kevin es presentado como muy amable o muy agresivo, más que nada en relación con la aceptación de su pasado con Laurie. Mike es visto siempre de la misma forma, pero con pesimismo y agresividad que aumentan acorde al alcohol que consume en las diferentes realidades.

Y Em, más destacable aún porque cerca del clímax, ella misma es la que se encuentra observando las variaciones de sus realidades acorde a su relación con Kevin, buscando la que más se asemeje al ideal que tiene en mente para evitar los conflictos que tenía en su realidad original.

CoherenceMetáfora sobre el autoconocimiento:
Anteriormente menciono el autoconocimiento en un sentido más literal en las acciones del filme, pero también hay algunos elementos que pueden interpretarse en un sentido metafórico.

Hay una interacción Coherence, entre Em y Mike, en la que éste menciona:

MIKE: This whole night we’ve been worrying there’s some dark version of us out there somewhere. What if we’re the dark version?

Al momento de darse cuenta que existían más versiones de ellos, todos comenzaron a sentir miedo de lo que sus contrapartes podrían hacerles si se enfrentaran con ellos. Pero tomando en cuenta la naturaleza de la misma existencia de las diferentes realidades, en las que cada persona varía solo en cuestión a mínimas variables y decisiones, podemos arriesgarnos a decir que éstos solo son proyecciones de sus propios temores. El miedo no es hacia las contrapartes, sino hacia ellos mismos.

La existencia de las variaciones de los personajes puede interpretarse como una metáfora sobre el autoconocimiento y el cómo lidiar con las respuestas (o “demonios”) que se van encontrando. Algunos, como Mike, se conforman a seguir viviendo con el miedo, resignados en que no pueden cambiar nada; otros ni siquiera se deciden a explorarlo (Lee y Beth, por ejemplo, quienes nunca salieron de la casa); y el caso de Em, quien toma decisiones más arriesgadas al respecto.

Decisiones y propósitos en la vida:
Retomando el clímax de la trama, y en relación a la metáfora mencionada, Em comienza a buscar en las diferentes casas la versión de la realidad que más se asemeja a lo que ella quiere vivir, llegando incluso hasta a asesinar a su propio ser en ese universo con tal de vivir su ideal.

CoherenceSi bien el final es ambiguo y no nos presenta las consecuencias de lo sucedido, si nos permite a nosotros cuestionarnos:

De tener la capacidad de elegir de entre todas las cosas que podríamos estar haciendo, que podríamos estar realizando, que podríamos estar cumpliendo, ¿por qué me encuentro viviendo lo que estoy viviendo en este momento? ¿estoy satisfecho con mis metas, con mis relaciones, con mi estilo de vida? ¿habría algo que quisiera cambiar?

Como cualquier buen obra de ciencia ficción, Coherence nos permite echar la mirada hacia el desenvolvimiento del ser humano en nuestra sociedad actual.

Es un filme cuya historia atrapa al espectador, invitándolo a realizar un ejercicio de introspección que nos dirige a cuestionarnos nuestras acciones, nuestras decisiones y nuestro propósito en la vida.


DATOS INTERSANTES:
Debido al bajo presupuesto ($50K), Coherence fue filmada en una sola locación durante 5 noches seguidas.

La mayor parte del diálogo fue improvisado, no por falta de presupuesto, sino por decisión del director. Su intención con este proyecto era “deshacerse” del guión y del crew, limitando su enfoque exclusivamente a los actores y a la historia. Para que los actores pudiesen hacer correctamente el trabajo, cada día Ward Byrkit les entregaba notas que incluían detalles sobre el trasfondo de sus personajes, los twists de la trama o algunas acciones en específico que debían suceder en ciertas escenas.

De esta forma, con los actores adentrados completamente en la psicología de sus personajes, podían actuar acorde a los puntos importantes planteados por el director para conseguir el objetivo final, teniendo reacciones genuinas a lo que iba desenvolviéndose. Con la libertad otorgada a los actores, era tarea del director de fotografía, Nic Sadler, el seguir sus movimientos sin haber tampoco un storyboard o encuadres predefinidos.

Gracias al sólido trabajo logrado, y a pesar de la ausencia de un “guión” en el sentido estricto de la palabra, el filme logró llevarse premios en este rubro en el Austin Fantastic Fest y en el Sitges Film Festival, ambos en 2013.

Coherence: Metáfora sobre el autoconocimiento

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