Elle

A primera vista, Elle parece ser otro de esos filmes que en su intento por crear un personaje femenino complejo siempre recurren al mismo recurso: la violación sexual.

Sí es un rape-revenge film, pero no sigue sus pasos. Por ilógico que suene en palabras, es una historia con toques de humor negro, centrado en la psicología de sus personajes, que le da la vuelta a los puntos comunes, y que (spoiler) aunque el final sí se obtiene una especie de venganza, no es la que predeciblemente se espera en este tipo de narrativa.

La violación que sufre Michèle (una siempre increíble Isabelle Huppert) sí es importante para su personaje, pero no es lo que la define. Es decir, su personaje, sus problemas, su existencia en el guión no se deben ni dependen de que sufra el abuso. Es alguien que se niega a ser la víctima, y por el contrario, busca dominar a su agresor, y en ningún momento permitir que lo que le hizo le impida seguir adelante con su profesión, con sus relaciones, con su vida.

ElleEstamos ante una mujer autónoma, que aunque afectada por el obvio post-trauma de tal crimen, lo interesante viene de su complejidad como personaje y la forma en que continúa con su día a día. Particularmente quiero destacar la cuestión de que, en vez de seguir el cliché de inhibir la vida sexual de la protagonista, Paul Verhoeves tomó un riesgo y logró hacerlo funcionar: sexualmente, Michèle sigue siendo un activa, exploradora y complicada.

Además (y aunque muchos críticos lo hayan visto así erróneamente), si el filme parece no tomarse el abuso sexual “en serio”, no es por accidente. Lo que busca retratar es cómo éste es algo normalizado precisamente porque nuestra cultura la hemos moldeado de esa forma. El perfecto ejemplo de esto es a través de los videojuegos que desarrolla la compañía de Michèle, los cuales no necesito describir. Y que, por cierto, la decisión de poner a una mujer a cargo de la creación de juegos con tal contenido misógino y abusivo es una evidente muestra de humor negro que deja entrever cómo incluso mujeres autónomas y empoderadas, aún inconscientemente, siguen siendo parte del ciclo de perpetuación de esta violencia y discriminación, apuntando al verdadero enemigo de ese cáncer: nosotros, como sociedad.

Sí, estoy de acuerdo en que debe dejar de utilizarse la violación como recurso casi exclusivo para hacer “interesante” a un personaje femenino, pero no puedo no dar crédito cuando éste es usado con madurez, complejidad y responsabilidad como en el caso de Elle, que si bien está muy lejos de ser perfecta, al menos es otro pequeño paso.

Elle y la violación como recurso narrativo
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