House of Cards

Tardé en terminar la quinta temporada de House of Cards, más de lo que había tardado en terminar cualquiera de sus anteriores entregas. Si bien la serie ha mantenido la calidad sin sobrepasar lo logrado de las primeras 2 temporadas, hay un factor externo que está afectando de sobremanera la forma en que consumimos este trabajo de ficción.

A pesar de que tanto Frank, como Claire y el resto de los personajes son llevados a lugares muy oscuros y cometen todo tipo de atroces actos con tal de mantener su poder, solo basta cambiarle a CNN para ser testigos de historias irreverentes, declaraciones insensatas, evidencias de abuso de poder, de mentiras y maquilaciones, de investigaciones en la Casa Blanca.

Con la llegada de Donald Trump a la Oficina Oval, la política estadounidense se convirtió en la mejor sátira de sí misma, y eso resulta mucho más interesante no solo por lo increíble de los hechos, sino por lo terrorífico de pensar que es la realidad en la que vivimos.

Gracias al magnate republicano, todos los días tenemos nuestras dosis de drama, con sus propios plot-twists. Seguimos una trama que vamos descubriendo día con día, pero cuyo desconocido desenlace tendrá consecuencias directas e indirectas para la mayoría de nosotros.

House of Cards no estaba planeado para la era de Trump. La realidad rebasó a la serie por completo. La pregunta es: ¿Podrá sobrevivir?

House of Cards en la era de Trump

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