Joy

Joy es una mujer que es víctima de opresión en muchos diferentes aspectos de su vida.

Es por esto que la decisión de incluir una telenovela dentro de la narrativa pasa de ser un chiste a convertirse en un símbolo. Para comprender esto, recordemos el contexto histórico en el que ocurre la historia y el propósito por el que este producto televisivo existe: una herramienta para que el ama de casa se entretenga, un entretenimiento para las mujeres mientras los hombres trabajaban para mantener a la familia.

Al tener su origen para servir un propósito social que reproduce estos roles de género, el producto en sí se convierte en una forma de opresión, o al menos una expresión de la misma. De esta forma, al estar tan presentes en la vida de Joy, y al tener su propia vida recreada a través de este medio (y en particular, como pesadillas donde se resaltan todos los obstáculos que se le imponen para salir adelante), se vuelve un recordatorio de que ella es una víctima de todas estas construcciones opresoras.

¿Qué relación tiene la vida y situación de Joy con la sociedad y el patriarcado? Prácticamente todas sus relaciones personales están ligadas de alguna u otra forma a estas convenciones impuestas que la arrastran y no le permiten alcanzar sus metas, lo que limita enteramente su potencial: desde la relación con su padre, hasta su matrimonio con Tony, las necedades de su madre, las barreras de los altos ejecutivos del canal de ventas, etc.

Además, el hecho de que el invento que le da éxito en esa misógina sociedad sea un objeto que se relaciona directamente con los roles de género asignados socialmente, es uno de esos momentos donde el humor negro se inmiscuye en la realidad para convertirse en una sátira de sí misma.

Joy

Otro de los objetos que Russell utiliza como simbolismo son las pistolas, usualmente vinculadas al poder y frecuentemente usadas para imponer presencia y “resolver” problemas. Desde la telenovela, donde Russell muestra a Clarinda incapaz de sostener un arma para defenderse, se deja entrever la relación que hay entre estos objetos de poder y el rol social impuesto al hombre.

Más tarde, es Joy a quien vemos acudir a disparar como una forma de liberar la furia con la que va cargando por todos los fracasos que llegan a su vida, esto en un intento de sentir al menos un poco de poder y control en su vida. Sin embargo, hay un detalle importante en este simbolismo: a pesar de que Joy “se empodera” con esta herramienta opresora vinculada a los hombres que lideran su entorno, al final lo que la lleva a aventajarlos no es ese “poder”, sino su propio intelecto, su propia astucia, su propia persona. De esta manera, demuestra que esta imagen de poder que los mismos hombres se han creado no es más que una pantalla que crea la ilusión del mismo. Puede parecer insignificante, pero la decisión de Joy de encarar al negociante texano utilizando el cerebro en vez de la violencia es la cereza en el pastel de este discurso feminista.

Joy: Trapeando los roles de género
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