Me! Me! Me! Teddyloid feat. daoko

¿Qué vemos y qué nos dice?

Por lo que vemos en algunos de sus recuerdos del protagonista de ME! ME! ME!, su novia tuvo un problema personal, pero por falta de empatía, éste no supo como reaccionar y simplemente se fue, refugiándose en su habitación donde está rodeado de figuras de colección, posters, una televisión y colillas de cigarros (denotando un encierro prolongado).

La primera secuencia en su imaginación nos presenta con varios personajes femeninos exactamente iguales, bailando infantilmente, aunque vistas de forma exageradamente sexualizada. Son un objeto de sus fantasías, y por el fondo con cerezas sabemos que el chico sigue siendo virgen (relacionado al término “cherry boy”). Pero nos queda claro que esta es su versión corrompida de lo que es una “mujer”, pues recordemos que esta secuencia inició al adentrarnos al televisor que presenta distorsión en su imagen.

Cuando comienza la secuencia en rojo y negro, estas mujeres son presentadas como algo oscuro y perverso, quienes están, literalmente, oprimiendo al protagonista hasta lograr aplastar su cabeza. Regresamos a la habitación, y la mujer de la máscara que vimos previamente (a la que llamaremos MeMe), sale de la pantalla del televisor, sacando primero los enormes senos, haciendo énfasis de esta manera en que es una manifestación sexual. Tras “ahogarlo”, seguiremos con varias secuencias más en las que, tanto MeMe como las otras mujeres se enfrentan al protagonista.

Me! Me! Me! Teddyloid feat. daoko

Todas estas manifestaciones representan las irreales expectativas que el protagonista tiene del sexo femenino, fomentado principalmente por su obsesivo consumo de anime y manga, del cual se critica mucho el moe, una fetichización de los personajes y de algunas de sus características, como el excesivo tamaño de los senos, danzas y actitudes infantiles, etc.

Estas expectativas están, literalmente, destruyendo su relación y dejándolo a él completamente incapacitado para actuar por su propia cuenta. Su distorsionada idealización de la mujer lo está oprimiendo, lo está ahogando, lo está consumiendo y lo está despedazando.

Cuando se encuentra desmembrado y MeMe se acerca y lo besa, está sucumbiendo al “confort” que la compañía de sus figuras, de colecciones y personajes le brindan. Es una aceptación personal del protagonista de su aislamiento y obsesión con esta cultura otaku, de los fetiches, expectativas y frustraciones sexuales que le ha generado, lo cual provocó la ruptura de su anterior relación, y que, al momento de llegar a intentarlo nuevamente con alguien más, es algo que volverá a ocurrir. Por eso la última toma es exactamente igual a la primera: es una situación que se va a volver a repetir.

ME! ME! ME!: Obsesión, cultura otaku y aislamiento social
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