The Congress

Ari Folman nos presenta The Congress, una historia de ciencia ficción libremente inspirada en el libro The Futurological Congress de Stanislaw Lern, proyectada en el festival de Cannes de 2013.

Robin Wright (interpretando una versión de sí misma) es una actriz cuyas “malas” decisiones la han llevado a apagar poco a poco su carrera. Su agente Al (Harvey Keitel) y el ejecutivo del estudio Miramount, Jeff (Danny Huston) intentan convencerla de vender los derechos de su persona para ser escaneada e insertada por el estudio en el proyecto que ellos decidan, incluyendo aquellos a los que normalmente Robin Wright se negaría a realizar, con la condición de no volver a aparecer y actuar en público. Aunque renuente al principio, las circunstancias de su vida, y sobre todo la creciente enfermedad de su hijo Aaron (Kodi Smit-McPhee) la obligan a aceptar la propuesta.

20 años después y debido al éxito de su persona digital, Robin Wright es invitada por Miramount al “Futurological Congress”, llevado a cabo en una zona “exclusivamente animada”.

Modificando libremente el material original y readaptándolo específicamente para el papel de Robin Wright, The Congress se convierte en una crítica al sistema de producción Hollywoodense, así como un replanteamiento de lo que compone nuestra identidad como individuos, a la vez que funciona como una alegoría del uso recreativo de drogas como escape de la realidad, abriendo el cuestionamiento de sí es mejor esa felicidad mantenida en base a mentiras, o si es mejor enfrentarse a la realidad, por más cruda que ésta pueda ser.

The CongressHollywood como metáfora de la sociedad:
Si bien la cuestión de utilizar a la versión digital de un actor/actriz sin discutir ni cuestionar la moralidad de involucrar su opinión o de tomarlo en cuenta para decidir al respecto es un tema persistente en The Congress, que critica los extremos del avance tecnológico y lo lejos que puede llegar la lucratividad presente en la industria del cine, esta no es la única interpretación.

ROBIN WRIGHT: No, I’m just saying, you don’t have a problem with the fact that they didn’t ask her?

AL: When did they ever ask you? You were always their puppet. All of them, the producers, the directors, they told you what to do. They told you how to behave, how to act, how to smile, how to love, and they gave you the subtext for every crappy line they churned out, and when you hit 35, they told you how to look young, because if you didn’t do what they wanted you to do, shave off a couple of years for that beautiful face of yours, you would cease to exist for Christ sake!

Toda la situación funciona como una metáfora de la presión que ejerce la sociedad sobre las personas como individuos. Los productores, directores y ejecutivos que presionan a los actores para indicarles cómo comportarse, cómo actuar y cómo presentarse ante sus fanáticos vienen a representar las instituciones políticas, sociales y religiosas que pretenden regir nuestras normas morales y nuestra conducta, diciéndonos cómo debemos vivir nuestras propias vidas.

Robin Wright, al ceder bajo las presiones del estudio y firmar el acuerdo, a pesar de que económicamente y públicamente está siendo exitosa, personalmente se arrepiente de su decisión y se encuentra llena de dolor y remordimiento. Igualmente, si uno como individuo participante de la sociedad cede ante todas y cada una de las presiones que las instituciones ejercen sobre él, aunque probablemente se desenvuelva con éxito, esto no garantiza su bienestar personal, pues no se le está permitiendo asumir su identidad y atender sus propias necesidades.

The Congress¿Verdad infeliz o mentira feliz?:
El eterno debate cuya respuesta varía tanto como sus razones. Cerca del final, cuando a Robin Wright se le ofrece la oportunidad de elegir el continuar viviendo en el mundo libre de drogas, donde todos son infelices pero conscientes de la triste y cruda realidad, o regresar al mundo animado con las sustancias químicas, ignorando lo que sucede y creando la mentira de su propio mundo que la hará feliz, aún siendo inexistente.

Desde que los antiguos filósofos se debatían entre los sentidos y la razón como la base del pensamiento y la vida humana, este planteamiento del conocimiento de la verdad sobre la ignorancia de la realidad en The Congress solo pretende abrir el debate entre los espectadores sin dar una respuesta propia (Robin Wright regresó al mundo animado conociendo perfectamente la situación en el mundo real).

The CongressCiencia y arte como necesidad humana:
Sin tomar un punto de vista en particular, The Congress parece simplemente querer abrir el debate entre los espectadores sobre este tema, mencionado por Robin Wright en el escenario del Congreso cuando es invitada a subir.

Ella realiza una crítica, pues el dinero del presupuesto federal para la ciencia se ha ido designando al desarrollo de las sustancias líquidas que permiten a las personas convertirse en el personaje de su preferencia. Si bien es un avance importante, y de cierta forma es algo que los ciudadanos están pidiendo, Robin Wright argumenta que con ese mismo presupuesto se podría haber encontrado la cura a un sinfín de enfermedades que afectan a los seres humanos.

Es una cuestión de prioridades: ¿qué es más importante para la humanidad? The Congress no toma una postura propia, pues estaría criticando su propia función como producto artístico; aún así, nos presenta los elementos para abrir el debate entre nosotros como espectadores, argumentar nuestra postura y explicarlo.

La importancia de los avances científicos que mejoran el estilo de vida de las personas es innegable, pero la función del cine, del arte, de las historias y de la fantasía son necesarias para la sanidad mental y social.

The CongressPostura anti-Hollywood:
A través de todo lo ocurrido con Robin Wright, The Congress hace una crítica voraz a muchos componentes de la industria cinematográfica Hollywoodense, y a la comercialización del arte de contar una historia.

La muerte de su carrera es debido a que tanto el público como la industria no la ven apta para continuar debido a su edad, además que su elección de papeles, si bien son un desafío creativo para ella como actriz, al ser proyectos no tan comerciales, esto ha afectado directamente en su fama, y por ende, en su rentabilidad.

Y por supuesto, criticando las decisiones ejecutivas tomadas por los estudios que solo velan por la remuneración económica, dejando totalmente de lado la integridad artística o personal de los creativos involucrados.

The CongressCrítica al fandom y la obsesión:
Continuando su persistente ataque a la industria, The Congress también critica la cultura de obsesión con las celebridades, donde los fanáticos llegan a extremos ridículos con tal de estar en contacto con la estrella de su elección.

Mediante una hipérbole que lleva la situación a una exageración, el filme presenta a las personas la opción no solo de identificarse con sus ídolos, sino, literalmente, beberlos en malteadas o hasta convertirse en ellos mismos. Es así que en el mundo animado vemos a una infinidad de personajes, desde Marilyn Monroe, Frida Kahlo o Greta Garbo, hasta Juana de Arco, Hitler o Jesucristo.

Habla de la crisis de identidad del fanático, de su idealización de figuras literarias, fílmicas, culturales, políticas o religiosas, y de la proyección, identificación e imitación que de ellos realizan en su vida diaria.

The CongressAlegoría de las drogas vía de escape:
La sociedad evoluciona (o de-evoluciona) de tal modo que para gran parte de la población tiene una necesidad de escapar de la cruda realidad en que viven, y su forma de escapar es a través del consumo de los líquidos que les permiten convertirse en lo que quieran ser, viviendo en el mundo animado moldeado para la diversión y beneficio de todos los consumidores. Esta nueva versión de la realidad se convierte en su aparente solución a los problemas que los acongojan en el mundo real, prefiriendo mantenerse en ese escape permanentemente.

Al igual que la adicción a las drogas, por más satisfactoria que sea la experiencia, el escapar de los problemas en la realidad no los va a solucionar. Esto lo podemos ver cuando Robin Wright decide regresar al mundo real para buscar a Aaron, y es aquí cuando vemos a todas las personas sin la máscara que ellos crearon, y los vemos a ellos y a la sociedad en el estado de descomposición en el que realmente se encuentra. El huir a la ciudad animada no solucionó la situación de Robin con Aaron, sino al contrario, provocó que éste decidiera también formar parte de la falsedad al consumir el líquido y meterse en su propia realidad y nueva identidad como todos los demás, perdiendo así la posibilidad del reencuentro madre-hijo.

The CongressAri Folman nos presenta en The Congress una ávida crítica a la comercialización en la producción de cine, específicamente al modelo Hollywoodense, y el poco interés que la industria tiene por el mérito artístico de la historia a contar, o de la integridad personal de los involucrados. A su vez, es ésta una metáfora de las presiones sociales que vulneran la integridad del individuo.

Arremete contra la cultura de obsesión y la idealización de los personajes populares en relación a la propia identidad de los fanáticos, así como mantiene una postura en contra del escapismo a través de las drogas y otras adicciones que evitan un enfrentamiento real a los problemas, sin menospreciar a quienes sí forman parte de estas situaciones.

Y, sobre todo, The Congress nos invita a debatirnos si una vida de felicidad con base a la ignorancia es mejor que vivir con el conocimiento de lo que realmente sucede en el mundo.

The Congress y la moralidad de la ignorancia
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