El cuento de la criada

Basado en la novela homónima de la autora Margaret Atwood, The Handmaid’s Tale nos presenta un futuro distópico en la República de Gilead (anteriormente Estados Unidos). Éste nuevo país está gobernado por un régimen autoritario, religioso, de ultraderecha, quienes eliminaron el Congreso y la Casa Blanca. En esta nueva era regida por su ideología, también se presenta un importante problema: la mayoría de las mujeres del planeta ya no son fértiles. Esto lleva a formar una sociedad donde existen las Handmaids, quienes básicamente son mujeres fértiles esclavizadas con el mero fin de procrear los hijos de las familias importantes.

Hay un sinfín de artículos sobre cómo The Handmaid’s Tale se ha vuelto más relevante que nunca, particularmente por el gobierno totalitario y ultraconservador que retrata, y en especial en la actual era de Trump. Sin embargo, hoy me enfocaré exclusivamente al ámbito del feminismo y la sexualidad.

Tanto la serie como la novela original han estado en el centro de la discusión con una pregunta en particular: ¿Es The Handmaid’s Tale feminista o no? Para la propia Atwood, depende de a qué se refiere la persona cuando hace la pregunta, ya que a pesar de que el movimiento existe y su objetivo y definición son claros, al término se le han atribuido muchos significados y connotaciones.

Al no haber leído la novela, sin tener una conclusión aún sobre la serie, y al no ver las cosas desde el punto de vista de una mujer, no está en mí tampoco responder esa pregunta. Sin embargo, sí puedo hablar sobre cómo son representadas estas mujeres en The Handmaid’s Tale (la serie) y cómo el desarrollo de sus personajes se va encaminado a la unión para hacer frente al abuso y la represión de la que son víctimas a manos de una dictadura teocrática y de una sociedad heteropatriarcal que pareciera ser llevada a la exageración, pero son situaciones que ya hemos vivido, que aún se viven, y que fácilmente podrían volver a vivirse.

Es evidente que las principales víctimas en la República de Gildead son las mujeres. Sean las Handmaids, esclavizadas solo para parir; sean las Aunts/Tías que mantienen a las Handmaids en comportamiento bajo el régimen; sean las Marthas, mujeres infértiles que no lograron casarse y ahora se dedican a ser sirvientas domésticas; sean las activistas que son vistas como enemigas del Estado, o las “traidoras del género” (lesbianas), perseguidas y asesinadas por no vivir acorde a las nuevas normas: todas son mujeres cuyos derechos son minúsculos o inexistentes en comparación a los de los hombres que lideran este sistema patriarcal.

Hay un personaje que cambió en su traslado de las páginas de la novela a la serie televisiva: Serena Joy, Para esta adaptación, se tomó la decisión de hacerla más joven para que su rango de edad estuviera más cercano al de June, esto con el fin de evidenciar el antagonismo que promueve el sistema entre las mujeres fértiles e infértiles, así como reforzar su pérdida al momento de entrar a esta nueva era. Ella, siendo una mujer de carrera, ve su vida profesional erradicada al transicionar al nuevo gobierno donde el hombre manda y la mujer queda relegada a las tareas del hogar. Peor aún para ella: no solo no le satisface esta nueva vida, sino que incluso en estas labores termina opacada por el trabajo de las Handmaids y las Marthas. ¿Qué le queda a ella por vivir si su carrera profesional ya no existe, su matrimonio es un fracaso, y sus pocas funciones son abarcadas por otras mujeres? Es un conflicto interior que resulta interesante al ser ella una de las principales promotoras del cambio en el sistema.

“En ese entonces, ¿alguna vez imaginaste una sociedad como ésta? (…) ¿Una sociedad en la que las mujeres ya no puedan leer tu libro?”
Embajadora de México a Serena Joy

A través de los flashbacks de June y Moira se nos evidencia lo que sucede cuando no prestamos atención a la opresión categórica que existe en nuestro presente, siempre a nuestro alrededor. Esto lo vemos cuando ambas se ven afectadas cuando pasa la nueva ley que les prohibe trabajar, les congelan sus cuentas bancarias y se les impide tener propiedades a su nombre (aunque claro, para aquellas que están casadas, las cuentas pueden seguir siendo utilizadas por sus esposos). ¿Qué tan diferente es esto de lo que vivimos día a día, en donde ignoramos toda evidencia de estas injusticias hasta que llegan a niveles en los que nos tienen que afectar directamente para poder siquiera reconocer que existen?

“Nunca debieron habernos dado uniformes si no quisieran que fuéramos un ejército.”
Offred/June

Al final de la temporada, Offred/June da indicios de la revolución que está por venir. Como todas las Handmaids han vivido traumas similares, como todas han sido víctimas de las mismas injusticias, como todas son afectadas por el sistema, no hay nadie mejor que ellas mismas para poder comprender lo que están viviendo. Por ello son ellas mismas las que deben mantenerse juntas, de pie, y luchar contra la sociedad que las oprime. En ese momento el uniforme rojo deja de ser un símbolo de opresión, y pasa a ser un símbolo de rebelión: las mujeres mismas retomarán su derecho a existir en una sociedad que no se los permite.

The Handmaid’s Tale: Las mujeres contra la sociedad opresora

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